domingo, 11 de julio de 2010

La hipocresia de la sociabilidad

Aquí sentado en la nueva terraza de mi casa… bueno, con esta edad ahora debo decir “casa de mis padres”. Quien me iba a decir a mi que después del intento de vida sin ellos tuviera que volver, aunque así mejor para ellos que les doy compañía que ya suficiente tienen con lo suyo.
No sé sobre lo que quiero escribir, tan solo me apetecia escribir ahora mismo, la verdad… es que pega hacerlo. Yo nunca he sido un sibarita y en mi familia tampoco, sin embargo con la venta de nuestra casa en Ceuta, han conseguido comprarse un piso… no se… es demasiado lujoso para mi gusto. Aunque uno se acostumbra rápido a las comodidades, ahora con el calor y la terraza se agradece. Ya en invierno veremos a ver que tal se pasa.

Me da la impresión de que esto va a llevar a que me vuelva un poco mas asocial que antes, tanta paz… la verdad es que jamás había sentido esto en ninguna parte donde he vivido. Aquí, sentado… escuchando “animals” de Nickelback con la brisa esta de mar, los aviones en el horizonte, los coches de basura a lo lejos (es una casa al lado del “parking de camiones de basura”, allí donde duermen todos los de malaga), …
Esto me recuerda a que me estoy llevando varios mosqueos porque paso de muchas cosas, sobretodo de mis amigos. Pero yo no lo veo como pasar, como que les ignore… tan solo es que me gusta disfrutar mi soledad.  Tengo un amigo que… bueno, yo le llamo amigo porque es lo que pienso de él, pero él es mas pasota que yo. Pero no me puedo molestar con él por ser como es, es uno de sus defectos (o virtudes, según se mire). 

Aun no entiendo porqué debo de repetir “hay veces que me apetece desconectar de todo o solo conectarme a mi mundo sin sentido”. Parece que no me escuchan cuando se los digo y yo me empiezo a cansar de justificarme una y otra vez (es lo que tiene el hacerse mayor), al final acabaré enfadado con todo el mundo por no querer explicarme una vez mas.

Me convertiría en un lobo estepario, como aquel que contaba Herman Hesse. Viejo cascarrabia como cualquier típico viejo cascarrabia que se pueda ocurrir: tio gilito, Schmidt (esa película que hizo jaknikolson… que era leeeenta leeeeeenta), o el abuelo de mi anterior pareja. Me empezaría a quejar por todo y por todos…

Menudo final me espera si no empiezo a aceptar que para ser sociable, hay que ser un poco hipócrita y ceder ante las necesidades de los demás en muchas ocasiones, ya que “cada perro se lame su propio cipote” y nadie acepta las limitaciones de los demás. Somos unos intolerantes. Yo el primero.

2 comentarios:

  1. Supongo que a esta entrada te referías la vez pasada ¿no?. Intolerantes. Justificarnos y dar explicaciones. Muchas veces me he llegado a molestar por esa misma situación, hay días en los cuales deseo desconectarme y permanecer solamente en mi mundo y al parecer las demás personas no lo comprenden fácilmente.

    Pero qué te puedo decir, así es la vida, así somos los humanos, así de intolerantes nos comportamos unos con otros, así de hipócritamos llegamos a ser sin darnos cuenta. O quizás sí y no lo aceptemos (es el peor de los casos).

    Un abrazo Alberto, que estés bien :)

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  2. habrá que aceptar las leyes que la sociedad nos impone

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